El gran desplazamiento tecnológico argentino para la distribución de las vacunas para combatir el Covid-19

El gobierno define junto al correo argentino, correos privados y el ministerio de defensa cómo será la logística de las tres vacunas que llegarán a la Argentina. Ya definieron que utilizarán aviones del ejército para trasladarlas.

Frente a la pandemia, las farmacéuticas aceleraron el desarrollo de las vacunas contra el COVID-19. La carrera por la inmunización es un hecho: fabricar una vacuna efectiva y segura tarda entre tres y cinco años, sin embargo compañías como Pfizer, BioNTech, Janssen y Moderna aumentaron sus esfuerzos y ya comenzaron la fase 3. La vacuna Sputnik V del Ministerio de Salud ruso comenzó la última fase de prueba recientemente con más de 40.000 voluntarios.

Pfizer ya solicitó una autorización de emergencia a la Administración de Medicinas y Alimentos de Estados Unidos (FDA) y a la Agencia de Medicina Europa (EMA) mientras que la vacuna desarrollada por AstraZeneca y la Universidad Oxford buscará la autorización de la Unión Europea y Reino Unido. Los últimos datos comunicados por farmacéuticas como Pfizer, Moderna, AstraZeneca sugieren que las vacunas tienen más de un 90% de efectividad contra la infección.  

El presidente Alberto Fernández anunció la compra de 25.000.000 de dosis de la vacuna rusa Sputnik V y 3.000.000 de dosis de la vacuna de Pfizer. La farmacéutica AstraZeneca y la empresa de biotecnología mAbxience del Grupo Insud informaron un acuerdo de transferencia de tecnología para la producción de 22.000.000 de dosis en la Argentina. En el anuncio oficial, Alberto Fernández adelantó que “si todo sale bien” la vacunación comenzará “a partir de finales de diciembre”.

El Gobierno argentino deberá armar la logística de distribución de la vacuna antes de que lleguen al país. Por caso, en la Argentina, se distribuyen aproximadamente 50 millones de dosis de vacunas de distinto tipo por año, que se canalizan a través de diversos operadores logísticos. En esta oportunidad, ya está confirmado que el Correo Argentino y el Ministerio de Defensa distribuirán de manera conjunta la vacuna en la provincia de Buenos Aires. 

En el resto de las provincias, restan saberse las definiciones finales: hasta el momento, adelantaron cuántas dosis tendrán habilitadas y solo algunas divulgaron quién estará a cargo de la logística. 

Para el traslado de vacunas contra el COVID-19, los distintos operadores logísticos deberán cumplir estrictamente con precauciones como el monitoreo de la temperatura a lo largo del traslado. Por el momento, definieron que mantendrán la temperatura con hielo seco, como lo recomendó la farmacéutica Pfizer.  

La división logística especializada en farmacia de Correo Argentino se encargará de la distribución de la vacuna en Buenos Aires, donde tiene una amplia experiencia porque suele ser la empresa encargada de cumplimentar el operativo de la vacuna antigripal del gobierno provincial. El Ejército Argentino contribuirá de manera conjunta con aviones Hércules C-130, transporte terrestre y personal.

Las vacunas llegarán en viales multidosis, es decir, vendrán en frascos de los que se extraerán vacunas líquidas (como la de Pfizer o Oxford) o liofilizadas (como la Sputnik V).  En la Argentina, dos fuentes cercanas a la situación confirmaron a Infotechnology que Correo Argentino adquirió alrededor de tres toneladas (3.000 kilos) de hielo seco para realizar la logística.

Una vez que las vacunas lleguen al punto de utilización o de distribución, existen tres opciones de almacenamiento: congeladores de temperatura ultra bajos que prolongan la vida útil de la vacuna por seis meses; unidades de refrigeración de clínicas o hospitales en las que durará cinco días a entre 2 y 8 grados bajo cero; o los mismos cargadores térmicos de Pfizer en los que llegan al país las vacunas. Estos últimos deberán ser rellenados con hielo seco y la vacuna dura 15 días. Luego de estar 15 días en estos cargadores, las vacunas pueden ser guardadas en centros de vacunación a una temperatura entre 2 y 8 grados bajo cero durante cinco días. Una vez descongelados, no pueden volver a ser congelados de nuevo. En conclusión, el último método permite abrir una ventana de 20 días desde que se recibe el insumo hasta que se lo aplica.